si cada cual tiene a los vecinos que se merece bien sea por leyes kármicas o cualquier otra teoría sacada de la manga y que venga a bien para explicar el extraño fenómeno que les cuento a continuación, puedo sentirme orgullosa de mi progresión espiritual:
mi primera experiencia musical con los vecinos es que la música la ponía yo. mi única relación musical externa era el bus turístico que cada sábado y domingo de la mañana me recordaba, pese a la resaca del mil, que la sagrada familia es lo más grande que tenemos en esta bendita ciudad.
mi segunda experiencia musical fue como una temporada en el infierno. el título: "no es amooooooooooooor, se llama obsesioooooooooooooooon". y eso, amiguitos, no fue lo peor. hubo noches en que se arrancaban con guitarras y cuerdas vocales a emitir extraños y pavorosos sonidos que me obligaban a esconderme debajo del sofá. hubo ocasiones, y no era consecuencia de mis delirios, en que la cuestión se trasladaba al rellano y el terror cundía en mis pobres huesos temiendo que la onda expansiva derribaría mi pobre puerta de fullola. si a eso sumamos el carrascal que solía empezar al cierre del macrorestaurante de la acera de enfrente, convendrán conmigo que el título no es exagerado.
ahora vamos por la tercera experiencia musical, a la que podríamos llamar "musicus interruptus". vean el porqué de esta afirmación. en primer lugar, ignoro los autores de la música con que me castigan, algo así como maná pero con mucha más caspa, algo verdaderamente extraño. la cuestión es que el vecino de marras pincha su música (siempre sábados y domingos por las mañanas) siguiendo una sospechosa pauta. de entrada el volumen es alto pero a medida que el track avanza lo sube más y más (bueno, también se puede deber a una configuración de su equipo de audio) y antes de que se acabe el tema, suspende su emisión bruscamente y vuelve el silencio. heme entonces presa de una gran ansiedad temerosa de si volverá a repetir la operación o si ya se habrá cansado.
por el mismo precio podría hacer: poner sólo los estribillos, sólo las intros y fundir, repetir el esquema actual pero fundir en lugar de cortar. en todo caso, me inquieta ese esquema de emisión musical. ¿con qué personalidad se corresponde? por primera vez tengo un vecino al que no sé si llamar inclasificable o directamente gilipollas.
y volviendo al principio y a cómo todo esto se relaciona con mi progresión como ser: pasé del silencio al castigo y del castigo a la incertidumbre. la incertidumbre es un estado que si lo sustituyes por la curiosidad te puede tener entretenido unos años. y gratis.