high fidelity

She was born with a gift of laughter, and a sense that the world was mad

sábado, octubre 28, 2006

lo que diga el señorito


deseo a los señores la suerte que su talento y gracia naturales les debería deparar. de mientras les cuelgo en grande en mi blog (que tampoco es que lo vean multitudes) y les colgaré con mis zapatos de claqué en mi myspace, sitio en el que recomiendo que cuelguen sus mostrencadas.
Bs.

lossresdepelaez.blogspot.com/

células en sweet movimento


No sé si es la edad y los muchachos en flor me ponen y me olvido de la música para centrarme en las contorsiones de los cuerpos encima de un escenario. Puede haber un poco de todo pero es que ayer les vi en directo y aún me tiemblan las células. Os recomiendo echarles un vistazo (o lo que podáis).
Más info en: www.myspace.com/celulaband

lunes, octubre 23, 2006

FAN FATAL (3)

¿Un aspirante a crítico es un chacal? No, es un chacal tímido. ¿Un periodista es un chacal? Los interrogantes sobran. ¿Cuánto vale esa agenda, 1.800 euros? ¡Compro! En un mundo en que si no vienes de parte de alguien no eres nadie, encontrar a ese alguien es el primer objetivo. Llega el momento de los gurúes. Por riguroso orden alfabético: José María Carrasco, Luis Hidalgo, Jordi Turtós. Si los periodistas somos, en general, mala gente, los periodistas musicales son bastante enrollados. Cuentan sus batallitas —como todos—, tienen sus preferencias —como todos— y no tienen tiempo —ídem—. Al fan le fascinan las batallitas musicales, desearía tener las mismas preferencias que los críticos y tampoco tiene tiempo pero sí el necesario para ser lo que es.
Perseguir a las fuentes no tiene mucho misterio, y un periodista no tiene dignidad. Cuando un gacetillero persigue a críticos musicales, las cotas de miseria se elevan al cubo. Uno pierde el título y la experiencia de forma automática y se convierte en el capullo de diecisiete años que trataba de congeniar con el profe de Historia soltando perogrulladas sobre Hegel, Napoleón y El manifiesto comunista. El fan es una institución entre sus colegas. El fan, al lado de un crítico, es un miserable.
Consciente de ello no ceja en su empeño y, en un tono más bien comedido y completamente respetuoso, ataca a sus presas: los periodistas musicales. Los elefantes —que por algo tienen memoria— reconocen a la hormiga. ¿Habrán sido hormigas antes? Se muestran colaboradores y le otorgan al fan el titulo de «de parte de quién» no sin antes haber revisado sus planteamientos epifánicos sobre la escena musical independiente de Barcelona —en adelante, «la escena»— y el pobre fan se encuentra con más de treinta años de historia que investigar. Piensa en llamar a Larousse para publicar una enciclopedia. Lo reconsidera y estudia ponerse en contacto con Planeta DeAgostini para lanzar una historia en fascículos. Habla con un periodista musical y concluyen que la idea es magnífica pero difícilmente realizable en un plazo de cuatro meses. El fan vuelve a su rol de periodista e inicia la larga travesía del desierto. Todo le parece una mierda.

Cualquier batalla cuenta con elementos clave antes de iniciarse: avituallamiento, táctica y estrategia. Luego sólo hay sangre, miseria, euforia y caos.
Pertrechos necesarios para ganar la batalla: una hemeroteca veinticuatro horas, una discoteca, una agenda de contactos con 300 números de teléfono —que recuerdan tu cara o tu nombre— y una biblioteca especializada en la materia.
Suministros reales para librar la batalla: una grabadora, E-mule, revistas y fanzines mugrientos, Tallers, una agenda de contactos con 30 números de teléfono que no saben quién eres ni les importa y un «de parte de quién» dignísimo. Táctica y estrategia: creo que es un poema de Benedetti.

domingo, octubre 22, 2006

astrud for you


Lamento informarte que creo que los domingos (perrunos o gatunos) los Astrud hacen lo mismo que nosotras. ¡Qué imagen tan hogareña! Son como los reyes, oye, gente de hoy.

sábado, octubre 21, 2006

a todos a quienes invité a abandonar el modo monólogo

Queridos mostrencos míos, esa invitación que os mandé no era un: "entra y flipa con lo bien que escribo y lo que molo", que también podría ser pero no es el caso. Por muy ególatra que sea uno (y yo lo soy, bien lo sabéis) tener un blog sin nadie que participe es como quedarse encerrado en un cubo de cristal.
Cuento con vuestros talentos naturales -iguales o superiores a los míos- para que manifestéis en este sitio vuestras jodiendas, delirios de grandeza, miseria, curiosidades o nimiedades. Total, que entre todos nos montamos aquí un chiringo de putifa o un amago de pabellón psiquiátrico pero algo, carajo.
En fin, que no insistiré porque, anyway, cada uno es libre de expresarse (o no) como quiera.
Besos fugrientos a toda la prole,

FAN FATAL (2)

Pongamos una ciudad: Barcelona. Tomemos un apriorismo que debemos someter a la prueba del algodón o, como diría Popper, a la falsación por el empirismo. Dicho apriorismo se llama «sonido Barcelona». Los malignos que lo han acuñado son esos que ocupan las doradas tribunas que nuestro fan quiere tomar. Cojamos otro apriorismo: escena musical independiente de Barcelona. Y ahora, muy lentamente, toma una por una cada una de estas palabras. Escena. Musical. Independiente. Barcelona. ¿Aún no te ha estallado en las manos?

Para quien nunca haya visitado este pequeño vertedero a orillas del Mediterráneo que vive ajeno al mundo exterior y está enamorado de su propio detritus tendremos que aclarar un concepto antes de seguir adelante. CALLE TALLERS. Se puede decir Tallers, si eres moderno. Por ejemplo: «He pasado por Tallers y he pillado estos fliers que ha diseñado Chuso, ese colega mío que pinchaba ayer», acompañado de un ligero mohín de desprecio porque esa zona es lo peor. Se puede decir Tallers, si eres postmoderno. Por ejemplo: «He pasado por Tallers y me he comprado la discografía completa de Lola Flores porque tengo la teoría de que fue la primera “hiphopera” de España», acompañado de cara de póquer. Se puede decir Tallers si eres un fan fatal. Por ejemplo: «Me he comprado todos los singles de Los Planetas, un EP de La Casa Azul y un CD que mola mazo sobre la escena de Barcelona», acompañado de cara de culpabilidad, indecisión, vergüenza y un leve tartamudeo.
Pongámonos en el tercer caso. El pobre fan tiene un CD en sus manos que confirma sus intuiciones —llamémosle avispado—. Todavía no sabe que es pura bazofia, pero ese no es su papel en esta historia. Todavía.

Observemos al fan por el ojo de la cerradura: rompe torpemente el celofán, pone en marcha el audio at maximum volume y, ¡sí! , momento epifánico: «Yo ya sabía que Astrud es la mejor banda que ha parido esta ciudad». Todo nos parece una mierda. El fan se embala. Ya tiene tema, ya tiene título, ya tiene razón. Como le espiábamos tenemos constancia de que en este proceso no han mediado psicotrópicos ni destilados. Esa es la tragedia.

El fan no tiene criterio, so su selección tampoco la tiene: ¿A quién pongo? ¿A quién saco? ¿Y si los pongo a todos y así no me equivoco? Acaba poniendo los que le gustan y unos cuantos que le traen al pairo por eso de no quedar mal. Pero, deus ex machina, nuestro odiado personaje ha incluido a algunos que merecen la consideración de la crítica. ¿Casualidad?

jueves, octubre 19, 2006

FAN FATAL (1)

Say it loud, I’m a freak and I’m proud!

Pongamos un año: 2005. Pongamos otro: 1997. Ahora una canción y una banda: Al Amanecer de Los Fresones Rebeldes. Y ahora señalemos a un culpable: Juan de Pablos y su programa Flor de Pasión. La víctima: un fan maquetero cualquiera. Pongamos que soy yo. Sí, claro. ¿Por qué no? Que tengo casi treinta años y que hace no tantos que saltaba al son del pop con Nocilla. Y todavía salto. Podría visitar a un psicoanalista. Al final decido matricularme en un postgrado de crítica de cine y música pop.
Di pop. P O P. P OOO P. Poppop. ¿No te llena la boca de un sabor dulce? Si es así, monta conmigo un club de autoayuda. Si es que no, ve al final del documento. Haz cálculos: ¿Qué porcentaje de tu sueldo se va en música? Si es cero, eres un crítico musical. Si va del 1 al 100, podemos empezar a hablar. ¿Por qué uno quiere hacerse crítico musical?
Respuesta 1: Para tener discos gratis.
Respuesta 2: Para entrar gratis en todos los conciertos.
Respuesta 3: Para ligar con las(os) muchachas(os).
Respuesta 4: Para impresionar a los colegas.
Respuesta 5: Para vivir de la música sin subirte a un escenario.
Respuesta 6: Para imponer tus gustos a los lectores de tu fanzine, revista o diario.
Respuesta 7: Escríbela tú mismo(a).
Puede ser cualquiera y todas a la vez. Ese debe de ser el peor de los pronósticos y seguramente el más certero. Es pronto para ser crítico de críticos: un fan es acrítico por definición, pero ¿qué es un fan? ¿Puede un fan convertirse en un crítico? ¿El crítico asesina al fan como en Video killed the radio star? Son demasiadas preguntas y, oigan, yo me acabo de apuntar a un postgrado de crítica y todavía no tengo las respuestas. Aunque adivino —pedazo de cabeza que mis padres me dieron— que tendré más dudas al final de esta historia.
Poniéndonos en plan divino —hay que serlo para pretender ser crítico— hagámonos la pregunta del millón: ¿Para qué sirve la música? ¿Por qué nos gusta? ¿Qué hacemos con ella?
Hace pocos días un profe bastante enrollado con gafas —pero no de pasta, creo recordar— nos cuenta la tira de cosas sobre esta cuestión y estoy a punto de hacerle la ola cuando dice que, al fin y al cabo, cada cual hace con la cultura lo que le da la gana. Eso está bien. Me gusta. Segundo punto: La cultura popular, por ende, la música popular, ¿es cultura? Ahí la cuestión es mucho más controvertida. Para un fan la respuesta es evidente: la cultura popular de masas —masas de distintos envergaduras— tiene el mismo rango que el techo de la Capilla Sixtina. Si la música forma parte de nuestras vidas en tanto que nos ayuda a construir identidades, a comprender, a responder, a expresar cualquier tipo de pensamiento, idea o emoción… ¿no va a resultar una herramienta mucho más compleja de lo que a priori los exquisitos quieren dar a entender?
Disculpen al fan por ponerse demagógico pero es su trabajo. Además, le crecen las alas cuando las voces autorizadas le dan la razón. Pobre fan, es un hooligan de elite que va buscando gente con quien coincidir para no convertirse en un freak. ¿Serán los profes universitarios un sustituto del Redbull?

miércoles, octubre 11, 2006

sigue sin molarme tu cara

ser mostrenco no es tan fácil como parece. no es un don que a uno le haya sido otorgado, ni tan siquiera una gracia. ser mostrenco es uno de los destinos más nobles y complejos que a un ser humano se le pueda encomendar.
en sus vanos intentos por encajar en el mundo que se le antoja extraño aunque risiblemente comprensible, el mostrenco trata de vestir tantas pieles como ocasiones le indiquen esconder la suya propia. pero no es tan fácil, amiguitos. al mostrenco siempre se le percibe como a algo perfectamente plausible aunque no en ese lugar. es como porcelana china en un macdonald's o un bocadillo de chorizo en una recepción del embajador.
¿qué es ese algo que no acaba de satisfacerte o encajarte de tu mostrenco amigo/compañero de trabajo/novio/familiar/hijo/amante/etcétera? lo mismo que te fascina, amiguito: su esencia misma.

Peter Pan nunca se había ido

Voy a enseñarte a volar, niña Wendy. Ven, cierra los ojos, tiende los brazos, respira muy hondo por la nariz, salta hacia el norte, busca tu estrella… ven. Seré tu hermano volador, tu antipadre; vamos a irnos juntos como globos errantes, como meteoritos ascendentes y perezosos, con el viento de lo alto despeinándonos cariñosamente como si fuese la mano brusca y tierna que el héroe, desde su caballo, pone sobre la cabeza del niño que le admira al pasar. Subiremos, Wendy: ¡no hay nada como volar! Y reiremos, reiremos, porque la risa es el combustible de nuestro vuelo, la propulsión que vence la gravedad de lo imposible. Para volar hay que dejar de ser graves y reír…

Fernando Savater, Criaturas del aire

domingo, octubre 08, 2006

tu cara no me mola (en principio)

no queráis nunca formar parte hipotética (siempre lo es hasta que no llega el día de marras) de una lista de acreditados a un concierto. cuando la hipótesis se viene abajo (y no estás en la preciosa lista) pasas a ser automáticamente un hipotético baranda para un hipotético imbécil que cree que te quieres colar en un concierto de mindundis cuando lo que vienes a hacer es currar y encima te cagas de sueño.
dejemos al hipotético baranda y al hipotético imbécil. para los jetas la hipótesis no existe.

m.

domingo, octubre 01, 2006

volver, volver, voooooooolver...

¡A tus brazos otra vez! Si cantara bien no sería periodista.
Bueno, resucitemos por el bien de las almas morbosas este weblog, que no dice mucho pero es buen rincón donde arrimarse cuando se está in the mood. Cuento que seguirá contado con el monólogo como principal registro pero ¡oh ególatras todos! A quien no le guste retratarse es que está loco. Para retrato el mío que, por first time, doy la puta cara. Ahí la tenéis. Tirardle tomates o besos pero, por favor, no seáis indiferentes. De uno se tiene que hablar aunque sea mal.
Bueno, queridos mirones: para vuestro regocijo seguiré escupiendo miseria humana y me reconciliaré con algún que otro lirismo que se me caiga por error
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fan fatal