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She was born with a gift of laughter, and a sense that the world was mad

domingo, noviembre 05, 2006

tienes a los vecinos que te mereces

si cada cual tiene a los vecinos que se merece bien sea por leyes kármicas o cualquier otra teoría sacada de la manga y que venga a bien para explicar el extraño fenómeno que les cuento a continuación, puedo sentirme orgullosa de mi progresión espiritual:
mi primera experiencia musical con los vecinos es que la música la ponía yo. mi única relación musical externa era el bus turístico que cada sábado y domingo de la mañana me recordaba, pese a la resaca del mil, que la sagrada familia es lo más grande que tenemos en esta bendita ciudad.
mi segunda experiencia musical fue como una temporada en el infierno. el título: "no es amooooooooooooor, se llama obsesioooooooooooooooon". y eso, amiguitos, no fue lo peor. hubo noches en que se arrancaban con guitarras y cuerdas vocales a emitir extraños y pavorosos sonidos que me obligaban a esconderme debajo del sofá. hubo ocasiones, y no era consecuencia de mis delirios, en que la cuestión se trasladaba al rellano y el terror cundía en mis pobres huesos temiendo que la onda expansiva derribaría mi pobre puerta de fullola. si a eso sumamos el carrascal que solía empezar al cierre del macrorestaurante de la acera de enfrente, convendrán conmigo que el título no es exagerado.
ahora vamos por la tercera experiencia musical, a la que podríamos llamar "musicus interruptus". vean el porqué de esta afirmación. en primer lugar, ignoro los autores de la música con que me castigan, algo así como maná pero con mucha más caspa, algo verdaderamente extraño. la cuestión es que el vecino de marras pincha su música (siempre sábados y domingos por las mañanas) siguiendo una sospechosa pauta. de entrada el volumen es alto pero a medida que el track avanza lo sube más y más (bueno, también se puede deber a una configuración de su equipo de audio) y antes de que se acabe el tema, suspende su emisión bruscamente y vuelve el silencio. heme entonces presa de una gran ansiedad temerosa de si volverá a repetir la operación o si ya se habrá cansado.
por el mismo precio podría hacer: poner sólo los estribillos, sólo las intros y fundir, repetir el esquema actual pero fundir en lugar de cortar. en todo caso, me inquieta ese esquema de emisión musical. ¿con qué personalidad se corresponde? por primera vez tengo un vecino al que no sé si llamar inclasificable o directamente gilipollas.
y volviendo al principio y a cómo todo esto se relaciona con mi progresión como ser: pasé del silencio al castigo y del castigo a la incertidumbre. la incertidumbre es un estado que si lo sustituyes por la curiosidad te puede tener entretenido unos años. y gratis.

1 Comments:

Blogger glue said...

Discrepo. Yo no me merezco a mi vecina makinera sin gusto. Podría soportar, incluso disfrutar tímidamente, un Chimo Bayo muy de vez en cuando, pero lo suyo no. No hay nada más triste que lo suyo.

House de lo más banal, reggeatón de lo más... ¿guarro? (es inherente al género), la misma "obsesión" de temporada (a estas canciones les pasa como a la fruta, se pasan y al año siguiente nueva cosecha) que tu vecino, y progressive de ese chungo q no valdría ni para una rave a las 9 de la mañana. El track 22 o 23 del tercer cd del recopilatorio maxmix de turno. Esas que cuando el tío que se hace llamar “dj” las selecciona, piensa: “Bah! Total, estas últimas nadie las escucha”. Cuenta la leyenda (urbana, que no underground) que si dejas sonar el CD después de la última canción hay un hidden track del tipo recitando un poema de amor a su novia, de esos que rezan frases inéditas y hablan de la luna. Si los hay que han acabado haciendo scratch con discos de los rolling intentado escuchar mensajes satánicos ocultos, esto también puedo colar, ¿no?

Y sí, yo también he estado buscando una pauta, aunque sin éxito, en su forma de escuchar música. Alteraciones de volumen inexplicables que ni siquiera se corresponden con los subidones (nótese la adecuación del lenguaje. La inmersión es sumamente importante para cualquier estudio que se precie), cortes ansiosos cuando la canción no gusta y impacientes cuando se acerca el final y ya no hay nada nuevo que esperar...

Pese a mis esfuerzos, no logro encontrar una pauta racional y la falta de estructura me pone nerviosa. Somos más cuadriculados, tradicionales y encorsetados de lo que pensamos. Nos gusta lo rutinario y disfrutamos lo previsible.

Prefiero las obras del vecino a la música de la susodicha, sólo porque el que utiliza el martillo tiene más sentido del ritmo y da los golpes a intervalos fáciles de asimilar. Una puede llegar a acostumbrarse a ellos.
Si os fijáis bien (estas cosas sólo están al alcance del oyente atento) en las obras siempre hay un obrero que sabe seguir un ritmo y otro que no. A este último deberían echarlo. Sin ánimo de incrementar el paro, no es cierto que en tiempos en que hasta para doblar sobres y pegar sellos pueden pedirte una carrera, idiomas y 2 o 3 másters, preferiblemente en el extranjero, puede parecer igual de justo exigir algo tan sencillo como cierto sentido del ritmo a un obrero?. ¿Que las autoridades no saben como justificar el requisito? Que lo llamen “preocupación por la contaminación acústica”. Como todo, es sólo cuestión de utilizar la nomenclatura adecuada. Arriba los eufemismos que nos permiten vivir en sociedad, vivan las pautas repetitivas y muerte a mi vecina :)

PD: toma parrafón! a falta de ideas pas mi blog, me dedico a escribir en otros. Por cierto, para cuando un post titulado “mátame pero no me envejezcas la piel”?. Tengo buena memoria para las frases. Algún día me servirá para algo.

5:29 PM  

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