Takeoff
Si ya has perdido una por una todas las batallas que te encomendaron.
Si la amargura, el dolor, la muerte bailan al ritmo de tus propios días sin temor,
acompasadamente, casi con alegría.
Si puedes burlarte de ti mismo y llorar por otra cosa,
no temerle al desprecio, ni a la ira, ni a la locura,
propia o ajena.
Si aún puedes silbar volviendo a casa
mientras el mundo se hunde y tú con él y qué te importa
si el cielo está a la vuelta de la esquina.





